Proyecto financiado con el Fondo de Cultura FNDR 2008,
Gobierno Regional de Tarapacá


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Cometo errores a diario, soy humana y en esta condición es normal hacerlo.
Reconozco todos ellos y cuando lo hago, procuro aprender.
En el amor he caído, como en cierta parábola, entre zarzas y piedras... Hoy siento que mis raíces se hacen fuerte en la nueva tierra, tierra limpia, fresca, iluminada, nutrida con la lluvia de los besos.

Presentacion del Libro "Acto de Amar"... Alberto Carrizo

¿Existe, acaso, una razón especial, para argumentar a la mujer escritora, poetisa, poeta, cantora de la palabra viva, en un mundo en donde aun se discurre, a ratos, como en fraseo doble, razones y secretos del porque de universo creado por ella y sostenida plenitud a ultranza, en plenitud de esfuerzos?

Dos ejemplos que debieran acallar el machismo histórico, especialmente ahora, cuando la intuición emocional histórica, ha probado ser el alba de la inteligencia, mas allá de la inmediatez y la mecanización de ciertos símbolos, como rituales de la supina supervivencia:

GABRIELA, nuestra soterrada Mistral en un risco del Elqui, señalándonos como la Sibila anticipadamente critica, al escribir y al releer en alta voz "En el año 2000 se señalara como a un albino aquel que no lleve en el cuerpo el olor de sus cuatro continentes" y ciertos voluntarios hombres, lideres del planeta en el tercer milenio, aun entrechocan sus dientes para explicar la inexplicable inhumanidad ante el dolor, el sufrimiento y la sordidez de un tercer mundo.

El otro ejemplo, ALFONSINA, aquella poetisa malediciente como "LA STORNI", que un 25 de octubre de hace ya setenta años, el lento aguaje de Mar del Plata devolvió el cuerpo inanimado por propia voluntad, de la que junto a JUANA DE IBARBABOURU y GABRIELA, en un encuentro en Montevideo, cuando debía explicar por que escribía, afirmo, casi en sutil ironía constataría que: "Seguramente Dios instalo en ella, como en todo artista, una sucursal suya de suburbio", o la misma poetisa que, después, como resumiendo se preguntaba: "¿Acaso mi poesía rebelde, antigua voz trabada, desacomodo... o una cajita de música que llevaba en la mano y sonaba y sonaba sola? y luego escribiera "Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido/no fuera algo vedado y reprimido/ de familia en familia/ de mujer a mujer..."

Hoy saludamos al primer hijo pensamental de una poetisa nuestra, que quizá pudo titular "Acto de amor", pero que desde dicho propósito no lo hizo sustantivo, sino que, astuta y sentenciosamente lo bautizo "ACTO DE AMAR", como mensaje inicial de ejercido verbo ante su acto de existir. Amar y con ello certifica el mundo en que palpita, plenamente, lucida en el alimento que la sostiene y no precisa explicación alguna, como ente inteligente, sensitivo, pensante, en el primer estadio de sus luces que crecerán hasta convertirse en interiores luciérnagas que entreabrirán otros laberintos insospechados, deviniendo en mundo externo a quien interpretar, plasmar, recrear, soñar, preñar de siglos lucidos, agoreros y luminosos, si persiste en ser voz de su tiempo, de su lar, de su ínsula de sueños, de su océano de recados, y de mensajera de lo aprendido en el "ACTO DE AMAR" la vida como un continuo ir y venir después de las pequeñas muertes del cada día, Carolina González Velásquez, hija aun atrapada en el asombro de la nombradía del amar, transformándolo en el intimo gerundio que atrapa sin rubores y cubriendo la estancia cualitativa del primer deber de criatura abriendo sus gozosos ojos ante los dos cosmos descubiertos: el intimo deslumbrante y el cósmico que a ratos ya surge como próximo hijo mayor, por que en el ya no estará el lar de cerca, si no aquel que todos, creadores y lectores, habitantes y habitados, descubrimos como continuidad de nuestra trascendencia.

El libro de Carolina contiene un dialogo lírico que solo asoma el hablante inicial que asume tono aliterado hacia un elemento que es supuesto receptor: Escribe "...tus ojos.../ la frontera/tus ojos el anuncio/ de lo que harán tus manos..."/

Es constante en la descripción enunciativa del amado y sus físicos asideros, basales, atreviendo cambios morfológicos: "manos de poeta/ te me haces palabras/ en mi cuello y en los hombros.../", Luego regresa a o formal y escribe en doble contexto: "te haces verso en mi vientre/ te haces historia en mi puerto/ en mis sombras.../" No precisa llegar al epitalamio, como técnica cuando confiesa: "..Tu nombre/me repite las auroras/de un lecho que no es nuestro.../"

Pareciera, que a ratos, Carolina pudiera escanciar mas en brevedad a su lírica, pues se observa en ella la intuición de la metáfora para inferir, por ejemplo en el poema "Solo imaginando" surge brillante y acorralando el sentido de todo lo cantado cuando anuncia: "... me alejare de la memoria/del instante en el que estoy...", si persiste en ese lujoso atavío de síntesis, puede llegar al sumo poema que no precisa de la descripción... Carolina descubre sola, sin preceptor en su oído y probando que ya se concede la autocrítica, cuando afirma que "... espero bien puedas verte/ en estas voladoras/ e imprecisa letras". Digno de encomio es reconocer, sin ambages, cuando hay exceso de artesanías, pues ello augura rangos mayores en los descubrimientos.

El intimismo amoroso en Carolina nos deja a ratos sorprendidos por la gran armonía para dilucidar el proceso de la descripción con apoyatura temporal revelada, "...Tu piel brilla a la luz de la pronta aurora/ de mis muslos sometidos...". Sin lugar a dudas, la poetisa nos prueba el intuitivo manejo de la exactitud metafórica, pero después de haber dado varias vueltas a la periferia lírica. Abundando en ejemplos, rebusco en su poema "Nuestra primera vez" y descubro entre verso y verso cierta suma lírica de gran riqueza "...me transforme en el ser/ que inventas a cada instante para mi..."

"ACTO DE AMAR" como obra lírica, tiene atrevimientos y deslices como para celebrar en este primer universo, un primer libro y la primera estancia y registro de un yo lírico que ascenderá rápidamente hacia los nuevos espacios que ya debe exigir. El imago, convertido en valida mariposa, debe alzar el vuelo mayor, buscando, tentando las nuevas mansiones del mundo que le queda por descubrir. Carolina González Velásquez, merece nuestro respaldo, afecto, mensura, estimulo. Es nuestra y su canto tiene ya la espesura y la necesidad del descubrir y desentrañar universos mayores, sin ufania innecesaria y con necesaria persistencia critica en el logro; surgirán voces como en sordina, a tu rió existencial lanzaran pedruscos, pero, como tu lo dices y escribes, ya tienes "...Verso verbo/ pluma/ papel/ poema..." y como lo confirmas en tu poema "Paspartu" ya comenzaste "...a escribirle a tus auroras..."



Iquique, primavera naciente del año dos mil ocho


Alberto Carrizo Olivares
Escritor
Miembro correspondiente
Academia chilena de la lengua

3 comentarios:

Angel Pablo dijo...

Creo que Alberto Carrizo no exagera al apreciar tu sutil e inspirada pluma cuando te refieres al amor y el cómo lo plasmas en tus palabras.
Gracias por lo que entregas, Carolina.

Rodrigo dijo...

Hermana, en mi ser más profundo, siempre he sabido que eres capaz de grandes cosas y creo que haz dado un paso grande de la inmadurez de tus temores a la edad madura del osar y creer en tí, siempre es inspirador y lindo ver que gente que no conozco te aprecie de tal manera como tu amigo escritor con palabras tan lindas y dedicadas. Me sumo al apoyo, como siempre. No soy tan hábil para mencionar tu talento, pero va mi apluzo para tí.

Juanita dijo...

Mi querida Carolina, que se puede decir que no suene a frase repetida o cursi... simplemente, decirte que como miembro de la familia estoy muy feliz por todos los pasos que has ido dando y, en consecuencia, muy orgullosa. Como tía-prima-amiga, etc te envío mi más fuerte y cariñoso abrazo, lleno de parabienes y deseos de tantos y más bellos logros.
En la distancia/ausencia, pero siempre presente...

Juanita.

Nota: Quiero mi libro....(junto con un babero), jijiji...